Colaborando en grupo con:
María López
Adrián Vallejo
Sin saber que opinión teníamos cada uno de nosotros sobre la paz en el mundo, decidimos comenzar a debatir viendo que teníamos en común y en que nos enfrentábamos. Los tres llegámos a la conclusión de que “la guerra no es nunca una solución”.
María López
Adrián Vallejo
Sin saber que opinión teníamos cada uno de nosotros sobre la paz en el mundo, decidimos comenzar a debatir viendo que teníamos en común y en que nos enfrentábamos. Los tres llegámos a la conclusión de que “la guerra no es nunca una solución”.
La paz esta presente desde la
antigüedad, podríamos definirla como un estado de equilibrio, sosiego, de una
unidad social o personal en la que no existe posibilidad de violencia o guerra.
La frase “paz en el mundo” suena bien,
es atractiva, pero es extremadamente difícil de conseguir. Si se preguntase a
alguien que desearía si se le concediese un deseo mucha gente pediría “la paz
en el mundo”.
Irónicamente las guerras se
libran con la intención de alcanzar la paz, pero lo que años de historia han
demostrado es que únicamente se siembra desgracia y tragedia sobre las partes
implicadas. Hemos llegado a la conclusión de que la guerra se ha regido siempre
por intereses políticos, económicos, de supremacía o dominio. Como resultado de
una guerra se consigue una aparente estabilidad política, en el sentido de que
se impone en el poder una de las dos partes, pero no se consigue un ambiente de
paz global porque las personas sienten mas odio y rencor por lo que la guerra
deja o no deja. A todos nos encanta escuchar eso de “ la mayor potencia
económica y militar del mundo” y rankings similares donde en esencia nos
sentimos superiores a los demás y de manera indirecta anulamos o rebajamos las
libertades y derechos de otros pueblos. ¿Hace falta que haya una lista infinita
de conflictos para que el hombre se de cuenta de que algo se está haciendo
mal?.
Queremos destacar las palabras
citadas de Jack Fuchs por Jaime Nubiola en Invitación
a pensar: “…no se trata del petróleo
ni del dominio político militar, sino de la necesidad humana de matar”. Hemos
intentado comprender como se puede llegar a matar por matar y ninguno de los
tres hemos podido comprender ese razonamiento. Para nada pensamos que el ser
humano por instinto o naturaleza tenga la necesidad humana de matar. Podrían
darse casos aislados que impulsan a algunas personas a atentar contra la vida
de otras, pero siempre generadas por algún tipo de enfermedad, trastorno,
desequilibrio o circunstancias.
No hace falta irnos tan lejos
como a una guerra para darnos cuenta de la ausencia de paz en el mundo. En
estos tiempos en los que España esta sufriendo unos momentos duros, podemos ver
que los españoles no estamos unidos. Las personas están enfrentadas por
diferentes motivos y no existe diálogo, se intenta imponer una mentalidad
egoísta. Intentamos superponer el bienestar de un pequeño grupo despreciando la
opinión y las necesidades de una mayoría. Afortunadamente no hay guerras, pero
solo hay que ver la protesta social en las calles en forma de huelgas que
lamentablemente derivan en pura violencia. Con un país unido se pueden
conseguir grandes cosas usando siempre como vía el diálogo. La crisis nos esta
poniendo a prueba y es el momento de pensar, reflexionar, corregir lo que se ha
hecho mal y alcanzar entre todos un estado social de paz.
No queremos quitarle importancia
a la guerra y dramatizar el estado actual de nuestro mundo, existen conflictos
pero también hay infinidad de cosas bellas que hemos alcanzado todos juntos. Es
fundamental crear en cada uno, primero una paz interior para saber convivir
luego en sociedad. Hay que tener la mente abierta para poder escuchar a los
demás, respetar sus opiniones y alcanzar juntos una solución que beneficie a
ambos. Es inútil decir que queremos erradicar la guerra si no nos unimos todos
en contra de ella.


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