martes, 20 de noviembre de 2012

La paz en el mundo. ¿Una verdadera utopía?


Colaborando en grupo con:
María López
Adrián Vallejo


Sin saber que opinión teníamos cada uno de nosotros sobre la paz en el mundo, decidimos comenzar a debatir viendo que teníamos en común y en que nos enfrentábamos. Los tres llegámos a la conclusión de que “la guerra no es nunca una solución”.
La paz esta presente desde la antigüedad, podríamos definirla como un estado de equilibrio, sosiego, de una unidad social o personal en la que no existe posibilidad de violencia o guerra. La frase  “paz en el mundo” suena bien, es atractiva, pero es extremadamente difícil de conseguir. Si se preguntase a alguien que desearía si se le concediese un deseo mucha gente pediría “la paz en el mundo”.
Irónicamente las guerras se libran con la intención de alcanzar la paz, pero lo que años de historia han demostrado es que únicamente se siembra desgracia y tragedia sobre las partes implicadas. Hemos llegado a la conclusión de que la guerra se ha regido siempre por intereses políticos, económicos, de supremacía o dominio. Como resultado de una guerra se consigue una aparente estabilidad política, en el sentido de que se impone en el poder una de las dos partes, pero no se consigue un ambiente de paz global porque las personas sienten mas odio y rencor por lo que la guerra deja o no deja. A todos nos encanta escuchar eso de “ la mayor potencia económica y militar del mundo” y rankings similares donde en esencia nos sentimos superiores a los demás y de manera indirecta anulamos o rebajamos las libertades y derechos de otros pueblos. ¿Hace falta que haya una lista infinita de conflictos para que el hombre se de cuenta de que algo se está haciendo mal?.
Queremos destacar las palabras citadas de Jack Fuchs por Jaime Nubiola en Invitación a pensar:  “…no se trata del petróleo ni del dominio político militar, sino de la necesidad humana de matar”. Hemos intentado comprender como se puede llegar a matar por matar y ninguno de los tres hemos podido comprender ese razonamiento. Para nada pensamos que el ser humano por instinto o naturaleza tenga la necesidad humana de matar. Podrían darse casos aislados que impulsan a algunas personas a atentar contra la vida de otras, pero siempre generadas por algún tipo de enfermedad, trastorno, desequilibrio o circunstancias.
No hace falta irnos tan lejos como a una guerra para darnos cuenta de la ausencia de paz en el mundo. En estos tiempos en los que España esta sufriendo unos momentos duros, podemos ver que los españoles no estamos unidos. Las personas están enfrentadas por diferentes motivos y no existe diálogo, se intenta imponer una mentalidad egoísta. Intentamos superponer el bienestar de un pequeño grupo despreciando la opinión y las necesidades de una mayoría. Afortunadamente no hay guerras, pero solo hay que ver la protesta social en las calles en forma de huelgas que lamentablemente derivan en pura violencia. Con un país unido se pueden conseguir grandes cosas usando siempre como vía el diálogo. La crisis nos esta poniendo a prueba y es el momento de pensar, reflexionar, corregir lo que se ha hecho mal y alcanzar entre todos un estado social de paz.
No queremos quitarle importancia a la guerra y dramatizar el estado actual de nuestro mundo, existen conflictos pero también hay infinidad de cosas bellas que hemos alcanzado todos juntos. Es fundamental crear en cada uno, primero una paz interior para saber convivir luego en sociedad. Hay que tener la mente abierta para poder escuchar a los demás, respetar sus opiniones y alcanzar juntos una solución que beneficie a ambos. Es inútil decir que queremos erradicar la guerra si no nos unimos todos en contra de ella.

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Varios efectos del amor de Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso

Áspero, tierno, liberal, esquivo,

Alentado, mortal, difunto, vivo,

Leal, traidor, cobarde animoso

N ohallar, fuera del bien, centro y reposo;

Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

Enojado, valiente, fugitivo,

Satisfecho, ofendido, receloso.

Huir el rostro al claro desengaño,

Beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe;

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es el amor. Quien lo probó lo sabe.